Primeras Impresiones – Guanajuato

Modificado 11 Noviembre 2008

La razón de la visita a Guanajuato fue el Festival Internacional Cervantino, y no cambiaría la experiencia por nada, veamos.

Desde el primer día el clima nos favoreció muchísimo, estaba templado, nos olvidamos por completo del frío de la Ciudad, pero tampoco había bochorno, realmente fue perfecto. Como muchos de los chavos que fuimos a Guanajuato durante esas épocas nos hospedamos las primeras dos horas en una casa que quedaba demasiado lejos del centro, no por la distancia sino por la altura, desde aquella casa se podía ver fácilmente media ciudad y la vista era privilegiada sin embargo por motivos de costeo y de comodidad nos mudamos como vagabundos con nuestras casas al hombro recorriendo media ciudad hasta otra casa que seguía quedando lejos de del centro pero que no requería subir tantos escalones. Lo primero después de 6 horas en un autobús lleno de “adultos jóvenes” alcohólicos fue buscar un lugar para desayunar, nuestra primera parada fue en la calle Benito Juárez en la tortería llamada “La Pulga”, muchos de estos lugares tienen las fotos autografiadas de los famosos que han ido a probar ciertas delicias culinarias del lugar, y después de la satisfacción de una buena torta nos lanzamos a recorrer las calles de Guanajuato la primera parada obligatoria fue “El Callejón del Beso” con frappé en la mano y el sueño en su máxima expresión los escalones del callejón parecían un buen colchón sin embargo era nuestro primer día y teníamos toda una agenda que cumplir. Y así caminando llegamos a la “Alhóndiga de Granaditas” llamada así porque Alhóndiga proviene de una palabra árabe que significa almacén de granos, existen muchas alhóndigas a través de todo el mundo pero esta es llamada de Granaditas porque fue construida sobre un territorio en el que anteriormente existían árboles de granada, obvio.

 

La importancia de la Alhóndiga de Granaditas en cuanto al desarrollo de la Independencia Mexicana es un gran orgullo para los pobladores de Guanajuato, es decir que en la época de la Independencia la Alhóndiga fue almacén de semillas durante 10 meses pero al ver el potencial de la arquitectura del lugar se convirtió en un fuerte que albergaba a casi todos los españoles que vivían por esas épocas en Guanajuato, además de que la ubicación de la Alhóndiga permitía divisar el movimiento de las tropas enemigas (es decir la de los mexicanos) y de esa forma mantener privilegios estratégicos, la razón es que Guanajuato es más bien una depresión, parece un gran hoyo en medio de cerros, y es lo que lo hace bello, Guanajuato nunca fue una ciudad planeada por lo tanto existen solo estrechos callejones que sirven como caminos, por esta misma desventaja geológica Guanajuato sufría de grandes inundaciones fue por eso que la Alhóndiga fue construida a otra altura y desde ese punto se podía ver quienes llegaban por los callejones bajos o por los callejones altos hasta la alhóndiga, fue aquí donde se desarrollo una de las más sangrientas batallas por la libertad de los mexicanos.

Los mexicanos eran muchísimos y todos se acercaban rápidamente a la alhóndiga, los españoles habían pedido refuerzos pero no llegarían antes de que llegara el pueblo mexicano así que esperaron a que los callejones cercanos se llenaran de gente y a través de las numerosas ventanillas comenzaron a aventar flechas encendidas, de pronto los callejones se comenzaron a convertir en ríos de sangre indígena, fue cuando Juan José de los Reyes Martínez Amaro mejor conocido como “El Pípila” se le ocurrió montarse en la espalda un gran pedazo de roca para evitar que las flechas enemigas (es decir las españolas) le causaran daño, y moviendo los cuerpos muertos de su pueblo llegó al portón de la Alhóndiga y poniendo ahí pedazos de ocote que traía incendió la puerta, al consumirse por completo el portón pudieron entrar los indígenas y así los callejones seguían siendo ríos de sangre, ahora también española. Nota histórica: se le llamaba “El Pípila” por que los huevos del guajalote tienen pecas y los lugareños les icen pípilos, probablemente Juan José tenía muchas pecas. Después de luchar por mucho tiempo a favor de la Independencia “El Pípila” se fue de Guanajuato, se estableció y se cambió el nombre para evitar que los españoles lo mataran como mataron a muchos otros que lucharon.

Dentro del plan del Festival Internacional Cervantino se encontraron algunas exposiciones temporales en la alhóndiga (y en muchos otros museos) como el de “A 100 años de Simone de Beauvoir” Simone fue lo que ahora sé que se conoce como una trasgresora (quizá porque en algunos sentidos yo misma lo sea) pero para bien, tras el decaimiento moral de su padre Simone decide revelarse y estudiar Filosofía a pesar de haber sido educada bajo estrictos márgenes burgueses y católicos. Dentro de esta exhibición muestra a otras mujeres trasgresoras dentro de su propio ser, es decir que cada una en cierta área, Regina Orozco por ejemplo en el que realza la calidad de su voz anteponiendo la calidad de su actuación, es decir que esas dos áreas de ella se complementan haciendo un sol ser fue de esta órbita, Astrid Hadad con una muestra de su ser poniendo en sí una frase reveladora “Nos hacen creer que somos totalmente palacio, cuando realmente somos totalmente pendejas” ¡¡Arriba Astrid!!. Chabela Vargas es otra, nacionalizada mexicana dejó en esta exposición un puro fumado por ella y algunas muestras de su voz arguardientosa. Y otras tantas mujeres que han influido no sólo en la música ni el arte escénico, sino también en la fotografía, la escultura y la infaltable pintura.

Otra de las muestras temporales era cancionero kitsch bajo la lente de Favián Vergara que tomó como punto de partida canciones hispanas que muestran en su música y su letra el vanagloriamiento de lo cursi y lo melodramático, quizá así es la verdadera esencia de kitsch, hacer algo cursi que inevitablemente se convierte en cómico y ridículo.

Canto Profundo estuvo en el patio de la alhóndiga que ahora es el Museo Regional de Guanajuato y en el cual algunos profesores se convierten en guías de turistas para explicarnos el cómo y porqué de la vida guanajuatense, Canto profundo de Antonio Nava Tirado es una muestra de piezas en el cual el goteo del agua se convierte en toda una fuente de inspiración para tallar piedras semipreciosas y trozos de roca.

Después de la Alhóndiga que se convirtió en nuestro punto de reunión y referencia muchas veces durante nuestra estadía en Guanajuato visitamos la casa- museo Diego Rivera, así es Diego Rivera nació a muy pocos metros de la Alhóndiga, en casa de Diego ya no queda mucho de lo que pudo estar ahí originalmente. El museo solo está decorado de acuerdo a la época, lo cual solo nos da una leve idea de cómo pudo haber vivido Diego ahí, una experiencia también increíble por que cuántas veces se puede conocer la vista del artista?, si! Muy pocas. Dentro de la casa- museo había otra serie de exposiciones que encontraron su casa temporal ahí; Juandrés Vera desde Monterrey presentó su obra muy particular a partir de pintura hiperrealista con detalles de texturas y manejo de materiales originales. Realmente innovador.

Como uno de los invitados especiales era Campeche, el museo resguardó la obra de un campechano hijo de un catalán (Cataluña otro invitado de honor) Joaquín Clausell quien desarrolla en sus obras paisajes mexicanos como el mar, como Xochimilco y otros. Lo padre de estos cuadros es que están hermosos los colores de los paisajes son muy reales y además Joaquín aprendió ciertas técnicas de otro grande: Monet.

Y así viendo obras y vidas ajenas nos dio hambre y caminamos de regreso a Benito Juárez en donde el buffet de “Las Musas” estaba bastante bien y a nuestro alcance económico. Pero como se hacía tarde nos regresamos a la explanada de la Alhóndiga a ver a un grupo de Cataluña: Els Pets. Jamás había escuchado hablar de este grupo y resultó bastante bueno. Además de que despejé un poco más mi ignorancia sobre este mundo terrenal porque aunque usted no lo crea yo n sabía que en Cataluña se habla catalán, que es exquisito porque parece una mezcla de español con portugués y francés, de verdad que bonito suena. Bueno, le recomiendo escuchar XL canción de esta banda. Y así finalizó nuestro primer día en Guanajuato, al llegar a la casa no pudimos dormir porque cada quién tenía su fiesta, es verdad que fue parte de la aventura pero de verdad no espero que nadie pase lo mismo que yo, querer llegar a dormir y no poder.

Segundo día, el baño ya estaba apartado, tuvimos que esperar una hora y media para poder bañarnos, salimos casi a medio día de la casa, sé que perdimos mucho pero después del desayuno que más bien pareció comida pudimos ir a dar un Tour por los alrededores de Guanajuato, este Tour consistió en una visita guiada a la mina llamada El Nopal, pero ¿porqué una mina? Porque Guanajuato es un pueblo minero, es decir que el mayor porcentaje de ingresos de la ciudad después del servicio turístico es la excavación minera, aquí nos mostraron cómo es que surge una mina, y es que a través de la filtración en algunas estructura exteriores como en iglesias o casas, esta filtración les permite reconocer minerales (valga la redundancia) en el interior de la tierra, es cuando comienzan a excavar siguiendo solo el rastro de la filtración que es conocida como veta, sin embargo en los primeros años de la minería en Guanajuato la piedra que más se sacó fue la pirita mejor conocida como el oro de los tontos porque parece oro pero no lo es, (no todo lo que brilla es oro), después nos explicaron que la pirita si contiene oro pero no en las cantidades en las que los mineros pensaban y tal cosa ocasionó que muchas veces los mineros se mataran para conseguirla, si “oro de tontos”.

Después de algunas paradas estratégicas (para comprar charamuscas, cachetadas y licores) llegamos al Templo de la Valenciana. En este templo pudimos disfrutar del ensayo de Cantus Cölln de Alemania este grupo representa en su mayoría un repertorio de obras barrocas y del renacimiento italiano y alemán.  Más tarde nos llevaron al museo de la inquisición que de verdad no se los recomiendo tanto, esta mejor el de la ciudad de México, pero ya estando ahí se pueden tomar fotos y descubren una nueva forma de guías turísticos que conocen sus chistes de memoria y que ya ni a ellos les causa risa. Estando ahí en el Templo de la Valenciana no olviden ver al horizonte pues desde ahí se puede apreciar perfectamente el significado de Guanajuato, es decir “cerro de ranas” ya que se pueden apreciar algunas formas perfectas de ranas.

Guanajuato tiene muchas cosas que ver y que los guías se empeñan en que no dejemos pasar absolutamente ningún detalle de sus más de 500 callejones, las casas de cantera rosada, las casa en las que se han grabado telenovelas, las vías subterráneas, el castillo de santa cecilia (que es bellísimo pero es un hotel), las leyendas que abundan, y por supuesto el monumento al Pípila desde donde se puede apreciar gran parte de Guanajuato y como dice una frase de una película infantil “desde aquí todos se ven como hormiguitas”. De regreso al centro de Guanajuato lo único en lo que podíamos pensar era en efecto, en comer. Un lugar que nos recomendaron por ser uno de los favoritos de los lugareños, bueno, bonito y barato es “El Truco 7” que se llama así por estar en el callejón llamado el truco y ubicarse en la puerta número 7, obvio. Ahí comimos enchiladas mineras, platillo que no puede pasar desapercibido estando en Guanajuato, y después de quedar extasiados decidimos partir a otra tradición: las callejoneadas.

Las callejoneadas son una gran masa de gente que sigue entre los callejones a un grupo de cantantes locos, o mejor dicho son muchos turistas que atraviesan parte de Guanajuato por sus principales callejones animados por una estudiantina que va representando canciones tradicionales mexicanas sin olvidar una que otra de un paisano José Alfredo Jiménez. Por alguna razón esta tradición llama por sobre todo a los extranjeros ávidos de conocimiento popular. Y es una forma fácil de reconocer callejones tan preciosos y de recibir alguna serenata. Pero por supuesto el callejón más visitado es “El Callejón del Beso” por la leyenda que contempla, Como los callejones son muy estrechos cuenta la leyenda que de un lado del callejón vivía una española burguesa muy guapa y joven y del otro lado habitaba un indígena que como siempre no tenía porvenir de caballero sino de obrero. Se conocieron, se enamoraron y una noche el padre de la joven española los vio besándose de balcón a balcón y le advirtió a su hija que si los volvía a ver la mataría. Al ser ella su única hija pensó que su padre solo alardeaba sin embargo a la noche siguiente mientras se besaba con su amado su padre tomó una daga y se la clavó a su hija por la espalda, la joven alcanzó a estirar su brazo y con su último aliento de vida vio a su amado besar el dorso de mano, desde entonces el callejón es conocido por ese nombre. El padre de la joven después fue encontrado muerto.

Esa madrugada fue la madrugada de mi cumpleaños.

Llegamos a la casa a recobrar las fuerzas que fueran necesarias para nuestro último día en Guanajuato, sentíamos que habían muchas cosas por conocer y ver y muy poco tiempo, esta vez fuimos los primeros en bañarnos desgraciadamente con agua fría, levantamos nuestras cosas y nos fuimos, lo primero lo primero a desayunar, de nuevo a ese restaurantito frente a la catedral de Guanajuato, sobre la avenida bajo unas sombrillas, el clima estaba padrísimo y pude escuchar las mañanitas en guitarra y voz de un artista local, muchas gracias. Fuimos al Templo de la Valenciana de nuevo para escuchar el concierto de Cantus Cölln pero no pudimos porque los boletos para el evento estaban en $250.00 sé que estos precios funcionan como filtro para aquellos que lo pueden pagar y para los “estudiambres” que no podemos. Fue algo que me decepcionó del Festival, los altos precios para los eventos privados, el mínimo o nulo descuento para los estudiantes, etc.

Sin embargo eso no nos impidió disfrutar de unos mezcales en “El Fusilero” a un costado del museo de la inquisición. La chica que nos atendió de origen australiano no solo era bonita y nos permitió practicar un poco nuestro raído inglés, además había estudiado antropología y había visitado ya muchos lugares arqueológicos de México y otras partes del mundo como Perú, sin embargo nos aseguró que México es sin duda un lugar al que ama.
Regresamos al centro a comer de nuevo en “Las Musas” en donde me esperaban algunos amigos para convivir un rato antes de disfrutar de nuestras últimas horas en Guanajuato. Les agradezco a todos ellos querer estar un rato celebrando mi cumpleaños.

Para las últimas horas seguimos recorriendo callejones, bares y algunas otras exposiciones al aire libre, disfrutamos un poco en el mercado Hidalgo en el que por suerte nos encontramos a los miembros fundadores de Cantus Cölln y nos pudimos tomar foto con ellos, una experiencia de verdad inolvidable. Y pues más tarde aprovechar el hecho de que café Tacvba tocaría aunque ya mejor por afuerita porque desde la madrugada los fans habían comenzado a abarrotar las entradas a la explanada, por no decir que era imposible pues diremos que si un poco difícil estar en el lugar de los hechos, estuvo bien nunca he sido tan fan de los Cafetos y estoy segura de que tendré otras oportunidades. No digo adiós a Guanajuato, digo hasta luego porque allí se ha quedado un pedazo de mi corazón, regreso un tanto enamorada del lugar, de sus callejones, de sus atardeceres y de su mezcal, reafirmo la agudeza de sus artistas como José Alfredo y rivera y espero algún día volver a conocer y a reempaparme de tanta tanta cultura popular.

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