La presencia femenina en los albores del siglo XX

Creo que debo una disculpa porque no había escrito en un tiempo considerable con la misma emoción que antes, y es que no es que no tuviera nada que decir simplemente a veces uno tiene la inspiración y a veces simplemente se toma un tiempo sabático, afortunadamente creo que ha vuelto para quedarse, la razón? Creo y lo creo firmemente que un estado ligero de depresión es y debe ser mi estado ya que es ese ánimo el que me permite ir y venir entre los sentimientos y pensamientos del ser humano con mayor ligereza y libertad. Me permite inspirarme, imaginar, escribir, leer con más pasión y lo mejor retomar el lápiz, el papel, el pincel y cualquier herramienta que necesite para expresarlo. Y como todos los excesos son malos prefiero la ligereza de la depresión y la tristeza y controlarla para que esta no sea eterna y pesada y que no me controle a mi.

Dejando pues claro esta introducción comienzo a escribir lo que me ha traído hoy y en estos momentos aquí. Como pueden notar en los eventos recomendados de este mes de julio 2009 esta la exposición temporal de Tamara de Lempicka, una musa contemporánea de arte, de amor, de sexo y de libertad, así es, en su época el capitalismo era sexy, era… lo de moda y estaba bien. Comparte tiempo más no espacio con Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington, etc. En esta misma línea se presentó una conferencia el pasado martes 14 llamada precisamente Tamara de Lempicka: la presencia femenina en los albores del siglo XX. Impartida por Myriam Moscona y Mónica Mayer. Esta conferencia tenía por objetivo presentar a otras mujeres que resolvieron despojarse de la mojigatería de su época para expresar su sentimiento en diferentes disciplinas, pasando así desde la literatura hasta la adaptación y actuación llamada “performance”.

Myriam Moscona es autora de varios compilados de cuentos, poemas e historias cortas aunque hasta ahora vengo a conocer de ella pero la cultura es cara y no siempre bien empleada. Ella hizo una vaga referencia a una autora de la época Simone Weil (compañera de escuela de Simone de Bouvoir) y con mayor reflección de la autora catalana Mercé Rodoreda, en la cual se enfocó por la razón de que este personaje más bien prevalecia como álter ego de Tamara. Tamara siempre expresándose así misma como una mujer ponderante, libre, sexual y por otro lado Mercé una escritora tímida de cabello corto y grandes anteojos de ratón de biblioteca. Si, las imágenes no podrían ser más en contraste como las de estas dos personalidades.

(Simone Weil)

(Mercé Rodoreda)

Por otro lado Mónica Mayer dio rienda suelta a sus estudios de Artes Plásticas y dio un leve repaso por muchas otras artistas de las cuales yo ya he hablado antes en este espacio como María Izquierdo, Lola Cueto, Tina Modotti… en fin sería redundar en esta información, pero también habló de otras más bien extranjeras y con otras ideas que aunque giraban siempre entorno de su tiempo y sus decadencias también tenían otros modus operandi, en el que hacer el performance era su estilo y su arte, así vemos mujeres que se cortaban el cabello (siendo una proeza para esos tiempos), se vestían de hombre, manejaban autos o explotaban su parecido al sexo contrario, como el caso de Claude Cahun quien podía malear su figura para ser una linda mujer o para ser un apuesto caballero, como siempre sucede con estas artistas experimentales se dice “adelantadas a su tiempo” pero simplemente vivieron su tiempo… como dice Cahun “me veo, luego existo”, no es por nada esta frase pero uno se ve y se conoce, ve su entorno y trabaja en él, no es que uno se adelante… los demás viven en el pasado.

Pues si, se podrían hacer cuartillas y cuartillas de el trabajo de todas estas mujeres que merecen nuestro respeto y hasta podría decir nuestra devoción. Mujeres que decidieron no vivir bajo la sombra del sexismo, del machismo y aunque no fueron las grandes artistas son recordadas por salir de ese yugo machista, solo por eso, aunque sino existiera esa diferenciación no habría porqué elevarles el interés de su obra más allá de seguir hablando de su vida personal.

(Tamara de Lempicka)

(Claude Cahun)

Si, por qué decir Frida la esposa de Diego en vez de Diego el esposo de Frida? No vale una mujer igual por su trabajo que prevalece sobre su vida personal?

Como bien dijo Mónica Mayer, “el género es performance” entre el hombre y la mujer solo hay un miembro de diferencia, si esa es toda la diferencia entonces hay que hacerla notar, o no?

 

 

Aggadecimiento especial a Aida Emart quien me extendió la invitación a este evento.

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