Mi generación (Y) Parte 2 y última

Imagínate que estás en el cine, viendo la última película de Darren Aronofsky y de pronto beep beep beep algo empieza a sonar, todo el mundo te voltea a ver y tú no sabes de donde proviene el maldito sonido, revisas tus bolsas, tu chaqueta, todo, no hay nada y el sonido cada vez es más fuerte, te empieza a doler la nuca, te tocas y sientes algo duro, tu mamá te puso un chip y te está localizando por que no le contestaste las 800 llamadas mientras tú estabas deliciosamente en la butaca, entra y te saca de la oreja mientras todo el mundo se ríe y tú de pronto te das cuenta de que estás desnudo y la/el chica/o que te gusta está en primera fila con sus lentes de hipster sin inmutarse sigue viendo la peli, te despiertas. Todo fue una horrible pesadilla, hasta que abres el blog del (de la) chico/a y te das cuenta de que su crítica de la película se convirtió en una crítica social sobre las personas que entran al cine sin apagar su celular… tú, no lo apagaste y te quedaste dormido/a a media función.Así es esto de la evolución tecnológica, por algo nos hemos involucrado tanto, por que después de quitarnos los pañales y darnos computadores en seguida nos dieron celulares, y después empezaron a agregarles un montón de aplicaciones, cámara, internet, GPS, bluetooth,  bla bla bla, ahora son todo y además (como algo extra) te sirven para comunicarte de manera itinerante con quien quieras ya sea oral o escrito (o sea llamadas y textos pues), y puedes tener una reunión ejecutiva desde tu Smartphone (aunque no seas un smartuser) desde tu vuelo de NY a Hong Kong  por la gloriosa herramienta de Skype. A nosotros ya se nos hace fácil inventar palabras que la RAE (es decir la Real Academia de la Lengua Española) no acepta agregar al diccionario, eso es googlear y bloggear pero que son tan comunes como el papel que tenemos en el baño. Ahora no se trata de tener un celular (como hace 10 años) se trata de qué celular traes,  nunca antes había estado tan desapegado el capitalismo y la onda hippie de cada quien como en la generación Y.

Los blogs son algo más que ha despertado nuestra generación, son fantásticos, hay de todo tipo de cine, de moda, de cultura, de fotogalería, de cocina y se han usado como una herramienta para sacar nuevas historias para el séptimo arte, como en el caso de Julie and Julia. Ahora resulta que en 5 años o menos blogs y bloggers tan exitosos como Julie Powell, Brianboy o Garancé Doré entre muchos otros sean los invitados especiales de las alfombras rojas, les regalen mercancía DIOR y MAC  y les hagan películas sobre cuál exitosos se volvieron de la noche a la mañana, haciendo que salgan páginas como “las 10 claves que hacen exitoso un blog” y cosas por el estilo (que tengo que leer por que sino me quedo), pues ¿ya cuál miedo?  Y con eso viene otro tema, el cine de la generación Y. ¿Qué hay del cine de esta generación? Por que si hay un salto de “Tienes un e-mail” a “Red Social”, ¿no creen? Esta última hasta a Oscar le gustó y la otra solo fue una comedia medio simplona pero con una gran muestra de lo que podía llegar a ser el internet per se y para el séptimo arte.
Entre otras cosas, nuestra generación está influenciada por las grandes películas palomeras tipo Star Wars, Indiana Jones y todavía alcanzamos a ver Volver al Futuro y vivimos en carne propia la revolución cinéfila de Matrix, así es Matrix en todos los casos es el parteaguas de más de una cosa, por una parte la tecnología y los efectos especiales en el cine, la apertura a nuevas preguntas sobre la tecnología y su responsabilidad en la vida real y cotidiana de cada individuo y todas las implicaciones que tiene algo tan simple como seguir al conejo. Neo, o mejor dicho Keanu Reeves se convirtió no solo en un sex simbol se convirtió en el héroe de toda una generación de freaks, lo que antes había sido Han Solo o el Dr. Spock fue desplazado por un chip en el cerebro rapado de un nonato. Nos pudimos haber quedado muy felices con la primera parte de Matrix, sin embargo Animatrix también nos ofreció otra manera de hacer cine, de cualquier manera refrésquenme la memoria, pero salvo una recopilación de cortos en los que participaban neoyorquinos como Woody Allen y Martin Scorsese no recuerdo otra película hecha por cortometrajes antes de Animatrix. Nuestra generación no tiene bases como las de Fellini, sino las de Hitchcock. Nuestra generación no vio a Marlene Dietrich ni a Audrey Hepburn, crecimos con Susan Sarandon, Geena Davis y Meryl Streep, vimos la llegada a la pantalla grande de Penélope Cruz, el crecimiento artístico de Nicole Kidman y nos estamos enamorando de la belleza y talento de Scarlett Johansson y Amanda Seyfield. A nosotros nos tocó leer, escuchar y ver hasta el hartazgo al llamado “Nuevo Cine Mexicano” que de nuevo ya no tiene nada, ni los mismo actores y directores saben por qué le siguen llamando así, y toda esta nueva exploración del cine en México llegó con dos vertientes el cine que estaba aquí y se fue como el de Alfonso Cuarón y Guillermo Del Toro y el que se quedó, se quedó, se quedó como el de los cananos. A nosotros nos quisieron pintar que Cuarón era un desertor de la patria por haberse ido a hacer películas a Hollywood cuando aquí nadie más aceptó sus proyectos, pero nadie les creyó, en parte por que ya ni estábamos en época de López Portillo y en parte por que nos valió gorro, si no encontró el apoyo económico o intelectual aquí pues por eso se fue. A nosotros nos han pintado dos escenas, o te vas para triunfar por que aquí ya se está hundiendo el barco y las ratas que huyen son la prueba de ello o dos te quedas y le chingas con lo que haya. Otro patriota, Guillermo Del Toro, no solo se fue a España, la hizo en grande y la mayor parte con dinero nacional, él se hizo solito, bendito Dios y luego se fue a tierras sureñas, allá por las tierras de los hobbits, es sin duda una de las figuras por las cuales el cine está más orgulloso de este tapatío inusual, y la generación Y (al menos la parte que sabe de cine) lo ha sabido apoyar.  Ahora que los que se quedaron tampoco están dormidos en sus laureles, tan solo el año pasado con lo del bicentenario y centenario salió una de películas, y la más entrañable es El Infierno de Luis Estrada con Damián Alcazar otro nacional que la ha sabido hacer en grande con sus múltiples proyectos en México y en el extranjero. Es cierto que a nosotros no nos tocó tampoco Dolores del Río ni María Félix pero tenemos a Blanca Guerra, a Patricia Reyes Espindola y una serie de bellezas que hacen lo suyo cada día no solo en el cine sino también el teatro y la televisión como Cecilia Suárez, Ana de la Reguera y cada día nos vamos enamorando más de Ana Claudia Talancón, Maria Aura, Irene Azuela e Ilse Salas. Es más nosotros tenemos a nuestros propios hermanos Baldwin… los Bichir, y es que están hasta en la sopa. La generación Y hemos crecido viendo programas, películas y obras de estos hermanos.
Obvio que hay cosas que no cambian y no cambiaran vengan las generaciones que vengan, y me refiero a la manera de extraer historias para hacer películas de los rincones más insulsos de las piedras, libros, otras películas, la vida real… cada vez hay menos historias originales y extraordinarias, ¿será que también la tecnología ha hecho de las suyas respecto a eso? que no haya nada original ni interesante por que todo está en internet… y en cuanto encuentran algo original que sirva lo gastan hasta el hartazgo, como Piratas del Caribe por ejemplo.

A pesar de que a nosotros como Y guys no nos ha tocado un solo día sin escuchar la palabra crisis, tampoco nos hemos tirado al drama, sabemos que somos económicamente inestables y aun así seguimos vistiendo, calzando y comiendo. Tenemos cierta clase de privilegios como estar en los 360° de cualquier tema, nos ha tocado vivir bien y vivir a secas, somos la generación con el mayor número de enfermos de estrés, al menos a mi desde los 15 tiernos años me detectaron gastritis que no era por otra cosa más que por hacer corajes a lo… bueno, ya saben. Sin embargo ahora ya se sabe que hasta los bebés padecen de estrés y que los niños inquietos pueden tener depresión o deficit de atención que para el caso es lo mismo. A mi hermano por ejemplo, que también es generación Y desde muy chico dijeron que era hiperactivo, o sea que no se estaba quieto por que sufría de déficit de atención, algo que jamás nadie creyó por que como ya les dije mi mamá siempre estuvo al pendiente de nosotros, es más creo que en m´s de una ocasión y por más de una circunstancia mi hermano tuvo más atención que yo ja, pero no es facebook esto así que no voy a sacar mis traumas por acá. Somos una generación llena de estrés, de depresión, de gastritis y de un sentido del humor algo retorcido, algo que nuestros papás seguramente no aprueban pero que igual nos acepta solo por que no les queda de otra, ellos nos educaron así.
Hay más de una cosa que nuestros papás les cuesta trabajo aceptar y convivir con ello, por ejemplo, el homosexualismo. Siempre siempre, en todas las generaciones la frase celebre es: “en mis tiempos….” Pues bien, en los tiempos de Oscar Wilde el homosexualismo era menos visto que hoy en día, no por que no existiera sino por que era recriminado por la sociedad, México tiene muy arraigada aún la cultura machista pero machos debajo de las nahuas de las mamás gallina, caray, si que somos complicados. Pero ahora que ya hasta hay marchas en Reforma cada año, y es más común y aceptado en nuestra sociedad, es más condenado, pero no por nuestra generación, sino por las que le preceden. Somos una generación, con la mente más abierta en más de un plano, y aceptamos de igual manera a quien sea como compañero, nuestros prejuicios como sociedad son otros, de otra índole, bajo otro punto de vista, que no tiene nada que ver con las razas, o con los gustos sexuales, más bien tiene que ver con la cultura y las iniciativas sociales. Bueno, en la mayoría de los casos. Aunque por otro lado, resulta que ahora está penado el bulling y esas cosas, caray, ojalá eso hubiera sido penado antes, yo creo que a muchos de la generación X se les hubiera bajados dos rayitas algunos traumas. O a lo mejor les hubiera ayudado más tener información sexual, digo… a lo mejor por ahí iba la cosa.

La generación X tuvo su pregunta… ¿dónde estabas cuándo ocurrió el terremoto del 85?, nosotros tenemos otra… ¿dónde estabas cuando se cayeron las torres? La diferencia es abismal… una pregunta de dolor nacional contra una de sospecha internacional. Y ustedes, ¿dónde estaban?

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