Ensayo sobre café de alguien que no sabe de café

Mi hermano me consiguió el número pasado de la revista Vice México, me empecé a hacer fan de esa revista cuando trabajé en la colonia Roma, es gratuita y trae cosas interesantísimas de cualquier tema, no son cosas que abordaría cualquier revista, aunque alguien me ha dicho que eso es medio geek, no lo sé, solo sé que me gusta mucho. El caso es que en ese número viene una columna sobre un nuevo café bajo el nombre de nada más y nada menos que David Lynch, así como lo leen. Éste señorazo! consume hasta 20 tazas al día de esta suculenta infusión y por eso decidió sacar al mercado su propia marca de café, no sé ustedes pero yo quiero una bolsa de 5 kilos de la mezcla de la casa, ya!!

Justo en eso yo estaba, leyendo la revista mientras me pintaba las uñas de color verde cuando llegó mi mamá, entonces le conté y ella como es mi linda mamá hizo cara de “eso a quién le importa?” y cuando le pregunté que cómo se veían mis uñas ella me dijo…. “verdes”, pero bueno … así es mi linda madre. El caso es que me quedé como divagando sobre el extremo al que llegó Lynch para consumir 20 tazas de café al día!!!, de plano un ser único, yo consumo de 3 a 5 tazas al día y paren de contar, la razón es que el café me hace feliz, no es solo esos químicos que te llegan al cerebro y producen un montón de cosas a tu cuerpecito, no!! Es que me recuerda momentos felices… verán, mi papá toma café desde que tengo uso de razón y siempre tomaba una taza en las mañanas antes de irse al trabajo, al principio era café soluble pero luego pudo adquirir una cafetera (que pasó a ser propiedad de mi madre y que aun conservamos), y esa cafetera cambió todo, por que nos introdujimos (mi familia y yo) a ese extraño y mágico mundo de aprender a elegir el café para cafetera, que es un mundo totalmente distinto al de solo elegir un café soluble. Comienzas a entender ciertas cosas empezando por las del instinto… es decir el olor y el cuerpo del café, hueles y hueles bolsas en el supermercado hasta que dices “este” y te lo llevas a casa pensando lógicamente que te estás llevando algo bueno.

Aunque ya me adelanté, todavía antes de la cafetera hubo ciertos cosas que me hicieron querer café, yo he escuchado a lo largo de mi vida a personas que hablan sobre que quisieron probar la cerveza o el cigarro viendo a sus padres, cosas así… yo quería café, mis padres no me dejaban tomarlo por que pensaban que estaba muy chica aún (bueno si, tenía 15) pero poco después pude ganarme el derecho de consumir esta infusión, aunque solo fuera una vez a la semana. Retomando lo de la cafetera… han hecho café en cafetera? Es toda una experiencia, hasta tienes que tener tu técnica y todo para que no se tape, poner el filtro, cosas así, y el olor que despide el café, no lo puedes comparar con el del café soluble, ni por error, no hay parangón y punto. Entonces, imagínense despertar a las 5.30 am con toda la casa oliendo a café. Divino! Me encanta comenzar el día con aromas dulces y el del café es un aroma que sencillamente amo. Me podría hacer un perfume.

Entonces comencé toda una odisea de experiencias con el café, a tal grado que inicialmente mi tesis sería sobre café, imagínense!! Para eso pude conocer un hermoso lugar en Veracruz… Coatepec, me encanta, Coatepec es uno de los principales productores de café en México, un porcentaje considerable del café que se consume todos los días en México viene de ahí. El lugar tiene cerros y cerros repletos de plantas de arábigo (nombre que se le da a esa especie de café) y la gente del lugar se ha dedicado al cuidado y venta de este grano por generaciones enteras. Fue justo ahí donde conocí el proceso del café. Desde la recolección… hasta la preparación. Rápidamente les explico, primero tienen que recolectar toda la cereza (que es el fruto de la planta), esa cereza se mete en pilas de agua, por que hay un gusano que se llega a comer toda la cereza dejándola hueca y vive ahí haciéndola parecer que sigue buena, cuando está en el agua las cerezas malas flotan y las buenas se hunden, se separan, las malas se usan como fertilizante o se queman y las buenas pasan a ser despulpadas, es decir se les quita la pulpa y queda solo el grano, que después es lavado y secado. Justo en ese momento pueden ocurrir dos cosas, una es que el grano se venda a una planta que tenga toda la infraestructura para el proceso del café o dos es que ellos mismos hagan todo ese proceso de manera artesanal. Después de secado, los granos pasan a la tostadora y el café está básicamente listo para ser comercializado. Quizás me estoy saltando muchos pasos importantes pero a grandes rasgos eso es lo que le pasa al café.

Lo que la gente me contó, estando en Coatepec, es que muchas empresas que se dedican a comprar a los cafetaleros los granos también les compran la “gabaza” es decir, toda esta cosa que “sobra” como la cáscara e incluso pueden comprar toda la cereza sin pasarla por el debido procedimiento de lavado y demás. Y así, tal cual se quema y lo venden como café soluble… eso es malísimo para la salud de la gente que consume eso. Por eso la calidad de los cafés orgánicos y artesanales es mucho mejor, quizás más cara, pero la salud no tiene precio y menos para quienes consumimos café.

Hace poco vi un documental en el canal 40 en la barra de Kaleidoscopio y el documental habla precisamente sobre eso, el café es la segunda bebida que más se consume a nivel MUNDIAL!!! El puesto uno se lo lleva el agua, pero estamos hablando de litros y litros de ésta bebida, es abrumador… y los principales lugares capaces de cultivar en buena calidad y cantidad éste grano son África, Europa media y América latina, sin embargo el principal país consumidor de café es Estados Unidos, un dato nada sorprendente.

Y la verdad es que aunque haya gente que me diga que el café es malo por mil razones, jamás les hago caso, el café para mí va un poco más allá de eso. Se me antoja a todas horas y de todas maneras, frío, caliente, con crema o leche, con sabor extra, aunque después mi panza me haga circo, pero vamos! Cuántas cosas no hacemos en el día a día que sabemos que están mal y aun así las hacemos? bien dicen por ahí, “prefiero vivir 50 años bien vividos que 100 años mal vividos”.

Cuando fui a la Expo Café invitada por un amigo de Coatepec, y barista personal Luis Jorge (que además ya tiene su propia marca de café Novo Caffé Tostadores en Coatepec), fue otra experiencia de otro mundo, toda esa gente reunida por el amor al café, yo creo que el trabajo que hace Ana Rosa Corral es excepcional, justo este año Expo Café cumple 15 años, y sigue siendo un mercado en aumento. Todos esos stands con sus máquinas industriales para expresso haciendo capuccinos, frappucinos, expressos, lattes, combinaciones extrañas, no solo café sino otras cosas gourmetosas hechas con café, como bombones, chocolates y otros manjares dignos de reyes y dioses. Te dan ganas de no salir de allí nunca más. Los baristas siempre siempre intentando hacer un mejor expresso y desarrollando sus propias técnicas, es todo un show.

Hace no mucho conocí a una chica buena onda, Nan, donde trabajabamos estaba rodeado de Starbucks y yo prefería ir a Cielito Querido, pero a ella le hacía daño el café de Cielito!! Así que a veces tenía que sucumbir e ir a Starbucks, pero no me gusta!! Miren, Starbucks si todo lo que quieran pero no es buen café, ellos se pueden gastar sus miles de dólares en comprar los mejores granos de café del mundo y lo que digan sí. Peeeeero cometen un grave error, mezclan todos los granos y los tostan a un mismo nivel de calor, y eso a todas luces está mal. Un café de Etiopía no va a tener las mismas propiedades que un café colombiano, las tierras son distintas, las alturas, humedades y hasta el agua de cada región es diferente, por lo tanto su grado exacto de tostado no puede ser el mismo para todos. A la gente se le olvida que Starbucks no vende café, vende status. Pero cualquiera que sepa algo de café y quiera ir por un buen café les aseguro que no va a ir ahí… las tisanas de Starbucks son otro boleto y me encantan. Eso me recuerda, mi capuccino favorito es el de Toks… si si, el de la cadena tipo Vips, es muy bueno, me encanta la taza en la que te lo dan. El expresso que más me ha gustado fue uno que preparé en la máquina de expressos de mi novio, me salió muy bueno y no se me quemó, a pesar de que tenía mucho miedo de que fuera a quemar algo o que echara a perder alguna cosa. Hace poco probé la cerveza Minerva con toque de chocolate y café, UNA DELICIA!!! Uno de mis días más felices fue cuando fui por segunda vez a Coatepec, Luis Jorge tuvo una clase con un barista e hicieron docenas de bebidas con café, él no las pudo probar por que es intolerante a la lactosa, yo también pero no hice caso a eso y probé TODAS!!! Salí muy feliz de ahí, una de las que más recuerdo fue un expresso agitado hasta decir basta con pura azúcar, era algo muy sencillo pero sabía delicioso. Y esos cafés de Santa Clara con una bola de helado son muuuuuuy sabrosos! Otro capuccino inolvidable fue el de una amiga barista Luisa, trabajaba en la cafetería de la escuela, y hacía unos capuccinos, noooo buenooo, es que ella los hace con amorsss, en particular el que tiene sabor chai es mi favorito, y al de cajeta le ponen cajeta no saborizante CAJETA, lo pueden probar en Cafeterías de la Finca Santa Veracruz.

Este post se convirtió en un comercial…. no era mi intención, es más ya mejor le paro y me voy a preparar un americano.

 

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